Tal y como vino, se fue. Un día de bruma, por la mañana, mientras caminaba por la calle apareció ante mí, como salido de la nada, entre la bruma. Lo vi todos los días por la mañana, a veces por la noche durante un mes hasta que un día aquel hombre desapareció en la bruma. Pero no es que se confundiera con ella, que su figura se siluetease y desapareciese mientras la bruma lo cubría, no. Sencillamente, su cuerpo empezó a desvanecerse, desmoronarse, a convertirse en bruma. Desapareció. Y lo más extraño de todo es que no me pareció inusual. Continué mi camino como si nada, hacía la bruma. Sin miedo a desaparecer.
Blog personal de Anabel Vélez. Periodista musical colaboradora de las revistas Ruta 66, Ritmos del mundo y la web MétronomeMusic. Lectora empedernida, cinéfila absoluta, melómana hasta las trancas. Escribo relatos y los publico aquí.
viernes, 25 de marzo de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
zapatillas de ballet

Fin
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