viernes, 25 de marzo de 2011

Bruma

Tal y como vino, se fue. Un día de bruma, por la mañana, mientras caminaba por la calle apareció ante mí, como salido de la nada, entre la bruma. Lo vi todos los días por la mañana, a veces por la noche durante un mes hasta que un día aquel hombre desapareció en la bruma. Pero no es que se confundiera con ella, que su figura se siluetease y desapareciese mientras la bruma lo cubría, no. Sencillamente, su cuerpo empezó a desvanecerse, desmoronarse, a convertirse en bruma. Desapareció. Y lo más extraño de todo es que no me pareció inusual. Continué mi camino como si nada, hacía la bruma. Sin miedo a desaparecer.

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