lunes, 18 de febrero de 2008

Dedos

Sus largos dedos acariciaban mi pelo. Fue lo primero que vi. Sus grandes manos y sus dedos largos, sin fin. Me enamoré de aquellas manos y luego de la persona a quién pertenecían. No podía parar de mirarlas. Me parecían perfectas. Manos perfectas con largos y perfectos dedos. Y no es que fueran especialmente bonitas, tan solo eran perfectas. Eran simplemente esas manos y sobretodo, esos dedos. Esos largos dedos tocando la guitarra, esos largos dedos liando un porro, esos lardos dedos apartando el pelo de mi cara, esos largos dedos acariciándome, esos largos dedos alrededor de mi cuello apretando mientras dejaba de respirar, esos largos dedos…

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