jueves, 19 de abril de 2007

La orca

Tengo que recorrer a nado la costa de mi país bordeándolo de una punta a la otra. Estoy cansada. Solo de pensarlo me canso. Ya sé que parece una empresa difícil e inútil pero me veo impelida a hacerlo. Y no solo a hacerlo a nado sino buceando con un simple tubo, unas gafas y unas aletas. Recibí una carta que me pedía que me reuniera en un lugar secreto al otro lado del país, la única manera de llegar allí es así, nadie puede saber que voy y como voy. Tengo que ser discreta o sea que la opción marina es la mejor. Me he comprado un juego de gafas, aletas y tubo y me he ido a la playa más cercana. Me he metido en el agua entre una rocas. El agua está fría pero me gusta la sensación de libertad que me da el mar. De pronto he notado que alguien me miraba y he sentido miedo. Me he zambullido en el agua y el mar me ha cubierto, protegiéndome. El camino se hará largo pero no me importa, estoy preparada. Siempre me mantengo al lado de las paredes rocosas y subo a la superficie de vez en cuando para respirar. Una orca nada a mi lado. Al principio, cuando la he visto he sentido miedo pero se ha acostumbrado a mí y yo a ella, creo que cree que soy una de ellas porque sigue nadando a mi lado y sube a la superficie y vuelve a descender al mismo tiempo que yo para respirar. Al parecer voy a tener compañía durante este viaje. Ahora ya no me parece tan importante ese encuentro secreto ni esa carta. Ahora lo único que me importa es el mar. Nado y soy yo. Creo que no necesito nada más.

4 comentarios:

JoFz dijo...

puedo nadar con vosotras?

Julio Rodríguez dijo...

Me encanta el mar. Es una de mis grandes pasiones. Este relato me ha llegado. Viva el mar! y que lejos estoy de él aquí en Madrid...

lenoreanabel dijo...

Claro gus, puedes, puedes,...

M.V. dijo...

Deberíamos respetar más al mar. Muchos pertenecemos a él.
Saludos!