miércoles, 10 de enero de 2007

El retorno


Mis tíos han decidido volver a la casa en la que vivieron durante tantos años. Es algo extraño. Hace tiempo que se fueron a vivir a otra ciudad y cambiaron su antiguo piso de alquiler por un piso en propiedad. Y ahora vuelven. Han comprado el piso que es mucho más pequeño y que sin lugar a dudas es peor en comparación con el que tenían hasta ahora. Hasta mi prima ha vuelto con ellos. Vivía con su novio, en un piso que ambos se habían comprado y ahora ha decidido volver a su antigua casa con sus padres. Aún no lo entiendo. Es como volver al pasado. A aquella casa donde sin duda faltará alguien y una habitación siempre estará vacía. No se puede volver atrás, pienso. Me han invitado a ver el piso de 'nuevo'. Aún no han trasladado todos los muebles. Me enseñan la nueva distribución. Parecen contentos, como si todo fuese igual. Les pregunto pero no parecen entender porque me parece tan extraño que vuelvan. Parece que llevo varios días allí. Aún no sé porque. Creo que tengo ataques de narcolepsia, tengo mucho sueño y de repente me despierto tirada en cualquier sitio. Mi tío se ríe. ¿Otra vez durmiendo?, pregunta. Me acerco a la habitación vacía, hasta ahora no lo había hecho. Me daba miedo. No hay nada, las paredes están peladas. Recuerdo donde estaba todo y las diferentes distribuciones de los muebles a lo largo de los años. Casi podría decirse que tengo memoria fotográfica. He abierto la ventana de par en par, entra un sol cálido de media mañana. Me asomo a la ventana y veo un gatito. Es negro y gris. Es pequeño y regordete. Lo cojo. Mi tío me dice que es un regalo. El gatito me muerde los dedos con sus pequeños dientes y se hace un ovillo en mi mano. Sonrío. Me gustan los gatos.

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